Adolescentes y Redes Sociales: Reflexionar para no caer

El uso de las tecnologías y especialmente en las llamadas redes sociales es una conducta muy común en adolescentes y jóvenes en estos albores del siglo XXI. Este asunto, que ha puesto las manos en la cabeza a no pocos padres, parece que ha llegado para quedarse. Para algunos adultos, las redes sociales debieran incluso ser prohibida para los adolescentes, cuestión que por supuesto ha despertado un rotundo rechazo. No obstante, aun cuando podemos afirmar que se está convirtiendo en una conducta normal para estos tiempos, el deber de las instituciones sociales, especialmente de la familia, es velar porque este tipo de socialización no vaya a ser más perjudicial que positiva. Ante la problemática de que cada día son más los jovencitos y jovencitas que se adentran en el mundo de las amistades online, debe entonces proponerse un marco adecuado para controlar esta modernista actitud.
Primeramente, habría que empezar por definir que es red social o social media, como también se le llama, con cierto matiz anglicista. Aun cuando existían algunas concepciones antropológicas después de la segunda mitad del siglo XX, no si es sino hasta que aparece la internet cuando el concepto de red social adquiere un carácter más completo. De este modo algunos autores concluyeron que una red social “es un conjunto de relaciones en el cual las líneas que conectan los diferentes puntos tienen un valor concreto” (Casales , Real García, & Benito, 2011). En este caso el punto que los conecta es el acceso a la comunidad online.
La popularidad de este nuevo tipo de asociación donde no es necesario verse o tener contacto físico se ha extendido, no importando el grupo etario. Según datos oficiales de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación de España, cerca del 75% de los residentes de Europa mayores de quince años, están conectados a algún tipo de red social. De ellos casi la mitad sube periódicamente fotos o videos personales (Casales , Real García, & Benito, 2011). En este sentido cabe advertir que las personas que continuamente hacen este tipo de cosas exponen sus vidas al conocimiento de terceros. El asunto es más crítico cuando estas actitudes son asumidas por adolescentes que no poseen la suficiente madurez como para lidiar con la duda de que es lo correcto o lo que no es.
Los EE UU y especialmente nuestro estado de Florida no son excepciones a esta difusión agigantada del uso de las redes sociales. Ricardo Segura (2014), periodista de “El Nuevo Herald” expone los datos aportados por el Instituto Superior de Estudios Psicológicos, donde para los adolescentes de hoy en día un signo de identidad con su grupo etario es el uso de tecnologías, muchas veces más sofisticadas que la de los padres. De igual modo, existe una determinante actitud de mantenerse socializándolo por medio de la comodidad del chat en alguna red social (Segura, 2014). No habría que ir muy lejos, solo pararnos en la salida de cualquier middle o high school de nuestras comunidades y ver cuantos muchachos y muchachas salen portando equipos electrónicos, los cuales son usados para comunicarse con otros.
Desgraciadamente este medio ha servido para la propagación de manifestaciones delictivas o antisociales que llevan a cabo algunos adolescentes. Es común encontrar en la web, videos donde un adolescente es objeto de abuso físico por compañeros de clase o incluso por adultos. En el condado Pasco, ocurrió un incidente, donde una estudiante de solo 16 años Shase Cristia, que fue golpeada por otra estudiante en el bus escolar. Mientras esto sucedía, otra joven grababa con su cámara subiéndolo al Facebook y al Youtube, donde en poco tiempo tuvo más de dos mil visitas, como si se tratara de un circo (Benavides , 2013). Lo peor del incidente es que para Cristia no solo son los golpes, sino el ultraje y la humillación de hacerse famosa por medio de las redes.
Otro punto dramáticamente interesante es el relativo al reclutamiento y difusión de delitos sexuales por medio de las redes. Un incidente de este tipo tuvo feliz final en el condado de Sumter, donde veintidós personas fueron arrestadas por intento de diferentes crímenes sexuales con menores (HolaCiudad, 2011). Las autoridades pusieron un cebo por medio de las redes sociales donde se hacían pasar por niños entre 13 y 14 años. Los depredadores, por su parte sedujeron a las supuestas víctimas, y llegaron a acuerdos para tener sexo con ellos (HolaCiudad, 2011). Aun cuando este hecho no terminó en un desenlace trágico para ningún niño, lo cierto que deja sobre evidencia el papel de cómo las redes sociales pueden servir para cometer estos despreciables tipos de delitos.
Como conclusión para este tópico, podemos decir que llegamos a la era de las redes sociales online y estas se han vuelto muy populares entre los adolescentes. Son muchos los usuarios al Facebook, Twitter, Youtube, MySpace, Yahoo, entre otras, como para que esta tendencia vaya a desaparecer pese a los muchos temores que despierten. No habrá manera de romper con esta tendencia porque es lo mismo que negarse al progreso. Pero, de igual forma, requiere una continua y perfecta verificación por parte de padres y demás elementos comunitarios. Sabemos que es un gran desafío el uso, o en este caso, el mal uso de las tecnologías en fusión de la socialización online, pero este desafío debe movernos hacia decisiones acordes con este tiempo que estamos viviendo.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s